Ayer visité el Auditorio Nacional. Era la última cita de la temporada del Ciclo "Conciertos de la Tradición". El año pasado a estas alturas nos preguntábamos quienes andábamos por allí si nos volveríamos a ver un año más tarde en el mismo lugar. La escasa difusión en medios y una pobre entrada, pese a tener un programa de lujete en cada una de sus cinco sesiones, pueden ser culpables de que se ponga en riesgo la continuidad del Ciclo. La verdad, da penita ver por ejemplo un Oratorio de Navidad de Bach con Herreweghe en una sala tan grande y tan vacía.
Que en el programa de mano no hubiera un adelanto de la próxima temporada nos hace temer lo peor.
Gracias Brüggen por hacernos disfrutar con la Sinf. No.40 de Mozart como si fuera la primera vez (una proeza con una obra tan "trillada").
Por cierto, vaya primer viola de lujo que andaba por allí; nada menos que Emilio Moreno cambiando la dirección por el trabajo de concertista anónimo.
¡¡Bravo Mozart!! A este servidor, como ha dicho Anne-Sophie Mutter, también le hubiera gustado que le compusieras algo. ¡Nos ha jodido con la lista violinista!


Gracias por la crítica al concierto de ayer, qué envidia... aunque Mozart no sea mi compositor preferido.
En cuanto a la posibilidad de desaparición del ciclo de los Conciertos de la Tradición, recuerdo que el año pasado sucedió lo mismo: nula información sobre el programa del año siguiente, y, por tanto, inquietud entre los aficionados.
Y cuando todos pensábamos que ya no habría ciclo este año, llegó el anuncio en prensa, poquito antes del primer concierto. No sé si los abonados tenían el adelanto del ciclo mucho antes, pero en cualquier caso no sería con demasiada antelación.
No conozco las razones por parte de la organización para hacer las cosas así, pero desde luego ya forma parte de este pequeño sinvivir en que estamos sumergidos los aficionados a la música clásica en Madrid.
Espero que nos podamos ver todos de nuevo el año que viene frente a batutas como las de años precedentes, porque, aunque pocos, somos fieles y estos conciertos son ya una "tradición", :-).
Enhorabuena y adelante con las corcheas.
Efectivamente arburua, los abonados (entre los que me cuento) no recibimos información hasta ultimísima hora. Vamos, que yo renové mi abono por los pelos...
Yo también espero que haya continuidad, los aficionados lo agradeceremos, que no todo van a ser Yo-yo Ma's, Mutter's y Maischky's (estupendos ellos, pero hay vida más allá de todo eso).
Pues entonces esperemos que el año que viene pase lo mismo.
Eso sí, yo sugeriría una cierta renovación (al menos por lo que se refiere a la edad) en algunos intérpretes.
Al final, lo de la "tradición" va a venir por la provecta edad de los músicos, y no por el peso de la música que escuchamos en este ciclo.
Pues si está por desaparecer desaparecerá. La música pasa por un momento en el que o es rentable o se prescinde de ella. La pregunta es: ¿realmente se va al Teatro Real a ver arte, cultura....., o a pasear el palmito porque me han regalado la entrada?.
Es un tema que da para mucho, el de los públicos de auditorios y salas de ópera. Y hablo de públicos en plural, porque creo que no es el mismo el que acude en Madrid a la ONE, que el que se deja caer por los conciertos del Ciclo de la Complutense. A mí el que quiera ir a figurar no me molesta, porque paga su butaca y ayuda a sostener esto, aunque el Real es caso aparte...
Completamente de acuerdo en lo de la sostenibilidad.
Un saludo
Disiento con vosotros sobre la sostenibilidad.
La música clásica no se autofinanciará en este país nunca. Alguien me comentó que en una ciudad como Madrid, con + - 4 millones de habitantes, se calcula que hay sólo 8000 filarmónicos (que los del Real son caso aparte). Aunque fueran a todos los conciertos y pagaran 100 euros por cada entrada, no sostendrían nada.
Las subvenciones son imprescindibles (y además, qué c..., para eso pago mis impuestos y no sólo para hacer túneles de AVE a Valladolid). El problema es cuando éstas dependen del político de turno. Y como en este pais somos así de papanatas, es lo que toca: los méritos artísticos no cuentan para nada, sólo el ser amigo o enemigo del que está arriba en este momento. ¿Os suena lo de las cesantías de los funcionarios del XIX? Pues tal parece que eso es lo sucede aquí, por lo menos en el ámbito cultural (como botón, Santillana y la RAE).
Un saludo