Ayer visité el Auditorio Nacional. Era la última cita de la temporada del Ciclo "Conciertos de la Tradición". El año pasado a estas alturas nos preguntábamos quienes andábamos por allí si nos volveríamos a ver un año más tarde en el mismo lugar. La escasa difusión en medios y una pobre entrada, pese a tener un programa de lujete en cada una de sus cinco sesiones, pueden ser culpables de que se ponga en riesgo la continuidad del Ciclo. La verdad, da penita ver por ejemplo un Oratorio de Navidad de Bach con Herreweghe en una sala tan grande y tan vacía.
Que en el programa de mano no hubiera un adelanto de la próxima temporada nos hace temer lo peor.

Gracias Brüggen por hacernos disfrutar con la Sinf. No.40 de Mozart como si fuera la primera vez (una proeza con una obra tan "trillada").

Por cierto, vaya primer viola de lujo que andaba por allí; nada menos que Emilio Moreno cambiando la dirección por el trabajo de concertista anónimo.

¡¡Bravo Mozart!! A este servidor, como ha dicho Anne-Sophie Mutter, también le hubiera gustado que le compusieras algo. ¡Nos ha jodido con la lista violinista!