Dice nuestro seguido Beckmesser en sus "Noticias y Maldades":
Tras la cal, la arena. En cambio sigue sin entenderse cómo no se ha tomado nota de un aspecto tan criticado desde la época de Cambreleng. Nadie entiende que los responsables del teatro se sienten en medio de la platea y, si sucede algo, hayan de ir a buscarles a ella. Parece que no se recuerdan los apuros que pasó Cambreleng en cierta ocasión, que podría volver a plantearse cualquier día. Los responsables están en un palco en todos los teatros del mundo.
No parece que se den por aludido los próceres del teatro madrileño puesto que en la última ocasión en que hubo función Antonio Moral estaba en el Patio de Butacas, eso sí en la última fila y en el pasillo. Así le podía saludar todo el mundo al salir


¡¡Ja ja ja!!. Qué maldad. Me troncho. :)