El viernes pasado me escapé a Valencia para asisitir a la última función del drama verdiano Simon Boccanegra. Ocasión para ver a Maazel por primera vez, que no es cosa que le pase a uno todos los días.
Ya iba avisado por las críticas sobre las feroces dinámicas en fortísimo que como un torbellino asolaban la escena desde el foso. Y así fue. La Orquesta del Palau, sonando como los ángeles, hacía inaudibles los finales de frase de los cantantes o los obligaba a salir a la boca del escenario para buscar una mejor proyección de su voz. En el final del cuadro primero Maazel (batuta vibrante en ristre pidiendo más y más en el fortísimo final) giró levemente su cabeza hacia el patio de butacas en lo que pareció un "¡ahí queda eso!"
Es cierto que de los cantantes de hoy se suele lamentar lo pequeño de su voz con el recuerdo de supuestos tiempos pasados mejores (diciendo por ejemplo que a Cappuccilli no hubiera habido foso que lo "derrotara"). Pero si equivocado puede resultar el diseño del Palau que parece enmudecer las voces en la caja escénica no debe estarlo el criterio de quien dirige desde el foso.
Disfrutamos no obstante de un Carlos Álvarez en forma, con su habitual buen hacer escénico y de una Cristina Gallardo-Domas acertada y segura (lejos de lo que nos contaron fue su intervención inicialmente titubeante en la función de estreno) que fue quien cosechó los primeros aplausos de la noche.
El drama en lo escénico estaba servido por Lluis Pasqual con un decorado minimalista que jugaba con un mar al fondo y los movimientos de paneles y celosías para crear espacios sin que uno supiera por el ambiente si estaba en unos jardines, en el Palacio Ducal, en las calles de Génova o en el salón de la casa de don Lluis. Estatismo en la puesta sólo roto por las apariciones del coro o los movimientos de la figuración. Al menos respetó la acción y no estorbó al canto, que no es poco.
Fue una hermosa noche de canto, especialmente gracias a los dos protagonistas acompañados por un reparto restante discreto.
Sólo una cosa doña Helga. Por favor, pongan subtítulos en las pantallas de proyección. Ayudará a los que como un servidor se ven obligados a elegir entre ver el escenario o ver la pantallita de mi localidad. Con una trama como la de Simon Boccanegra, sin conocer al hilo el argumento a veces es difícil saber qué ocurre en escena.


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